La Venencia
Un bar de jerez anclado en el tiempo, situado en la calle de Echegaray, que ha cambiado poco desde la década de 1920, donde solo se sirve jerez vertido directamente de barricas antiguas en una atmósfera de grandeza desvanecida.
Mientras te encuentras aquí, en la calle de Echegaray, prepárate para cruzar un portal, no solo a un bar, sino a un pedazo vivo de la historia de Madrid. Estás en La Venencia, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, conservando el espíritu de una época pasada. Olvídate del bullicio de la modernidad exterior; dentro, te espera una atmósfera singular, casi sagrada, un eco de los años 20, prácticamente intacta por el paso de casi un siglo. Desde el momento en que cruzas el umbral, el aire se siente diferente, impregnado del aroma a madera añeja y jerez. Observa a tu alrededor: la tenue iluminación proyecta largas sombras sobre botellas polvorientas, carteles descoloridos y las magníficas barricas de madera oscura que recubren las paredes, cada una conteniendo un tesoro líquido. No se trata de una decoración diseñada para parecer antigua; es antigua, auténticamente conservada, casi cubierta de telarañas de historia. Inaugurada alrededor de 1922, La Venencia se ha resistido firmemente al cambio, una hazaña notable. Durante la Guerra Civil Española, este local fue famoso por servir como punto de encuentro clandestino para los republicanos, un periodo que consolidó sus singulares normas y la discreción de su personal.