Basilica de San Miguel (St. Michael's Basilica)
Una basílica barroca del siglo XVIII, considerada uno de los edificios religiosos más bellos de Madrid, con una fachada convexa inspirada en la arquitectura italiana.
Al contemplar la Basílica de San Miguel, discreta pero majestuosa entre las sinuosas calles del centro histórico de Madrid, uno se encuentra ante una joya arquitectónica que captura a la perfección el espíritu del siglo XVIII. No se trata de una iglesia cualquiera; es una obra maestra singular del barroco, considerada a menudo uno de los edificios religiosos más bellos de toda la ciudad. Tómese un momento para simplemente admirar su presencia, cuyos ricos detalles insinúan las historias que guarda entre sus muros. La basílica que vemos hoy, dedicada a San Miguel Arcángel, fue construida entre 1739 y 1745 sobre el emplazamiento de una antigua iglesia parroquial medieval conocida como San Miguel de los Octoes. Su reconstrucción fue encargada por el cardenal Luis Antonio de Borbón, hermano del rey Fernando VI, una figura de inmenso poder que buscaba dejar un legado arquitectónico perdurable. El diseño se atribuye principalmente al arquitecto italiano Santiago Bonavía, cuya sensibilidad europea se aprecia en cada curva y columna. Esta conexión con la estética italiana hace que San Miguel destaque, trayendo un sabor único del barroco romano directamente al corazón de Madrid. Sin duda, su rasgo más distintivo es su espectacular fachada convexa. Este diseño dinámico y curvado hacia afuera es muy inusual en Madrid, inspirado directamente en iglesias barrocas italianas como San Marcello al Corso en Roma, y la distingue inmediatamente de las construcciones españolas más tradicionales.