Una querida tostadora artesanal en el barrio del Born que tuesta frutos secos, café y especias en un horno de leña desde 1851, llenando la calle con aromas irresistibles.

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Al situarse frente a Casa Gispert en la calle dels Sombrerers, se contempla una joya de la gastronomía barcelonesa que se ha mantenido prácticamente intacta durante más de siglo y medio. Los embriagadores aromas que emanan de este pequeño local narran la historia de cuatro generaciones de la familia Gispert, que llevan tostando frutos secos, café y especias exactamente igual desde 1851, convirtiéndose así en uno de los negocios más antiguos del barrio del Born que ha permanecido en funcionamiento ininterrumpidamente. Observe con atención la modesta fachada de madera con su tradicional letrero pintado a mano y notará la autenticidad con la que se conserva todo. No se trata de una recreación turística de la antigua Barcelona, sino de la auténtica. La familia Gispert ha mantenido deliberadamente sus métodos originales, utilizando aún el mismo horno de leña que instaló su tatarabuelo cuando abrió el negocio. Incluso se puede oír el suave murmullo de los frutos secos al tostarse en los antiguos tambores, un sonido que forma parte del ritmo cotidiano de este barrio desde hace generaciones. El barrio del Born, donde te encuentras, fue históricamente el corazón comercial de Barcelona, repleto de talleres artesanales y negocios familiares como Casa Gispert. Si bien la mayoría de estos establecimientos tradicionales han desaparecido bajo la presión de la modernización y el aumento de los alquileres, Casa Gispert representa un vínculo vivo con ese mundo desaparecido. El actual propietario, Òscar Gispert, es la cuarta generación al frente del negocio y aún selecciona personalmente cada lote de almendras, avellanas, piñones y granos de café que entran en su sala de tueste.