Un pequeño y acogedor bar en el barrio del Raval que lleva sirviendo absenta y pastis a artistas, marineros y noctámbulos desde la década de 1940, con música en directo que evoca la antigua Marsella.

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Al estar frente al Bar Pastis, contemplas una de las cápsulas del tiempo más auténticas de Barcelona, un pequeño local que se ha resistido tenazmente al cambio mientras el barrio del Raval se transformaba a su alrededor. Este íntimo bar, apenas más ancho que un pasillo, abrió sus puertas en la década de 1940, cuando esta zona aún era el infame Barrio Chino, un barrio bullicioso donde marineros, prostitutas, artistas y bohemios se mezclaban en la penumbra de la respetabilidad. La temática marítima francesa del bar no fue casual. Su fundador, Quimet Bernat, se inspiró en el ambiente portuario y en los marineros franceses que frecuentaban los muelles de Barcelona. Observa la fachada de madera desgastada y la modesta entrada que podrías pasar por alto fácilmente si no la buscaras. Este exterior discreto ha acogido a todo tipo de personas, desde pintores con dificultades económicas hasta músicos famosos, creando un espacio democrático donde el dinero importaba menos que la disposición a disfrutar de la atmósfera única del bar. Entra y te sentirás transportado a una época completamente diferente. El interior es una obra maestra de encanto acumulado, con paredes cubiertas de recuerdos marítimos, fotografías antiguas e instrumentos náuticos que atestiguan la profunda conexión de Barcelona con el Mediterráneo.